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TAMBALEA LA ESTRATEGIA
EXTERNA DEL GOBIERNO
Por Alejandro González
Escudero.
Las perspectivas económicas para el
año que recién comienza lucen mucho más alentadoras que las
elaboradas a fines de 2008 para el año 2009. Sin embargo, el
conflicto político institucional generado por las reservas
internacionales y la salida intempestiva del Presidente del Banco
Central terminan por ensombrecer el panorama.
Esta
crisis tiene su origen en las dificultades fiscales que tiene el
gobierno de Cristina Fernández para apuntalar los gastos de caja,
mantener un ritmo elevado de expansión del gasto y afrontar los
compromisos de deuda, todo al mismo tiempo.
El problema de la deuda
La negociación de la deuda realizada
en el año 2004 y 2005 fue mala.
Lo que se presentó como un gran logro,
de parte del gobierno de Néstor Kirchner, con la conducción
económica de Roberto Lavagna, se demuestra en estos días que no era
tal cosa. Por el contrario, al dejar numerosos acreedores fuera del
acuerdo no pudo evitarse que los más agresivos continuaran
impulsando acciones para obtener el cobro compulsivo. De hecho,
hasta el propio gobierno reconoció que la reapertura del canje se
debe hacer porque el país todavía no salió del default. Algo sin
antecedentes relevantes en el mundo, considerando que ya pasaron 8
años desde la cesación de pagos.
En economía y en el mundo de los
negocios decimos que algo salió bien cuando las partes obtienen lo
que buscan y de esa manera se genera la posibilidad de retomar
negocios futuros. En el canje de deuda argentino, el beneficio
alcanzaba solo al gobierno.
La conducta posterior del gobierno
argentino tampoco fue buena, ya que con la manipulación de los
índices del INDEC en la práctica agregó un nuevo default dentro del
default original mal resuelto.
¿Qué pasa si el conflicto no se
resuelve?
Es loable el propósito del gobierno de
Cristina Fernández de querer resolver estas cuentas pendientes
reabriendo el canje de deuda. Más allá de cuál pueda ser la
influencia que tiene en toda esta tratativa la gestión de los 3
bancos que se han constituido en los principales tenedores de
títulos no presentados al canje (Citibank, Deutsche y Barclays) es
positiva la intención del gobierno de resolver el problema.
Lo dramático de todo este episodio son
las posibles consecuencias que se derivarían si se empantana la
reapertura del canje y finalmente el gobierno no logra acceder a los
mercados de crédito en mejores condiciones.
A medida que el conflicto con las
autoridades del BCRA se extienda en el tiempo, mayor es la
posibilidad que se demore la reapertura del canje para los
acreedores que no aceptaron la primera propuesta.
Se corre el riesgo de que se deje caer
al país en un nuevo default, en un escenario de políticos
oficialistas y opositores cruzándose acusaciones entre ellos, pero
perjudicando al interés de la nación.
¿Por qué no se armó bien el cash flow
del estado nacional?
El detonante de ese posible escenario
es el Decreto 2010/09, de creación del Fondo del Bicentenario.
Resulta sorprende que el gobierno no
haya utilizado alguna de las dos oportunidades que tuvo mientras
controlaba el Congreso y fueron sancionadas las leyes de Presupuesto
para el 2010 y la autorización para reabrir el canje. Sin que el
tema sea menor, habría “pasado” en esas leyes que se aprobaron a
libro cerrado. ¿Por qué no se hizo así? ¿Por qué no se incluyó en
esas leyes lo que ahora se trata de resolver por decreto? ¿Hubo un
descuido?
Recordemos, por ejemplo, que a finales
del año 2008 en la ley de presupuesto del 2009 el gobierno aprovechó
para cambiar la carta orgánica del Banco Central para que éste
pudiera auxiliar al gobierno nacional en el pago de vencimientos de
deuda en moneda extranjera por encima de los límites que la ley
establecía hasta ese momento. En esa oportunidad dijimos:
“…un caso
es el Banco Central, que ahora podrá financiar al gobierno en el
pago de “obligaciones en moneda extranjera” sin los límites del 12 %
de la base monetaria. Otro ejemplo es el caso del PAMI, que a
partir de ahora podrá colocar sus excedentes en activos financieros
públicos (léase títulos o letras del tesoro), y no solo en depósitos
a plazo fijo en el Banco Nación. Y otro ejemplo más es el propio
Banco Nación, donde no se podía financiar al gobierno a menos que se
contara con una garantía “que permita
el efectivo reembolso automático del crédito.” Ahora, podrán
entregarse hasta el 30 % de los depósitos de organismos del estado
en el Banco Nación para destinarlos al pago de deudas e inversiones
de capital. ¿Dónde queda la independencia de estos tres organismos?
¿Hace falta aclarar el impacto sobre la confianza en el gobierno?
Estas modificaciones incluidas en la
ley de presupuesto pasaron casi inadvertidas para el gran público.
Por eso sorprende que en el 2009, con la mayoría parlamentaria que
poseía el oficialismo, no haya incluido en la ley de presupuesto los
cambios que promovió en el polémico decreto de necesidad y urgencia.
¿Por qué el gobierno pasó de actuar con sigilo en el 2008
enmascarando cambios de significación en la ley de presupuesto a
hacerlo con gran torpeza y exposición a fines de 2009?
El decreto de creación del Fondo del
Bicentenario ya casi no tiene vida. Pero si le damos una nueva
mirada más allá de la creación del Fondo, la modificación más
importante que se trató de imponer fue sobre el uso de las llamadas
reservas de libre disponibilidad del BCRA en exceso de la base
monetaria. Dichas reservas tuvieron en los últimos años este
tratamiento legal:
|
EVOLUCIÓN DE LOS DESTINOS DE
LAS RESERVAS DE LIBRE DISPONIBILIDAD DEL BCRA |
|
Con la Ley de Convertibilidad
(1991) |
Fines previstos en la Ley, que
eran garantizar la convertibilidad de la moneda. Monto
mínimo 100 % base monetaria. |
|
Con la ley de pesificación
(2002) |
Exclusivo respaldo de la base
monetaria sin monto mínimo. |
|
Con el Decreto con el que se
pagó al FMI (2005) |
Por encima del 100 % de la
base monetaria, se permite el pago a organismos financieros
internacionales. |
|
Con el Decreto del Fondo del
Bicentenario (2009) de entrar en vigencia |
Por encima del 100 % de la base monetaria, se
permite el pago a organismos financieros internacionales y
a los servicios de la deuda pública
del Estado Nacional. |
La crisis del
superávit fiscal y la deuda.
El pago de intereses que debe
realizarse durante el año 2010 esta especificado y contemplado en la
ley de presupuesto vigente. Se va a pagar con la recaudación fiscal.
El superávit que prevé el presupuesto para 2010 no deja margen para
cancelar capital de la deuda. Entonces en el presupuesto se anotó
que la cancelación se iba a realizar con otra herramienta, sin
especificarla, sin decir de dónde iba a salir ese dinero.
El problema que tiene el gobierno este
año, con respecto al año pasado, es que debe afrontar compromisos de
deuda solo de capital superiores en 6.070 millones de dólares. Una
cifra aproximada al anunciado Fondo del Bicentenario.
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VENCIMIENTOS DE DEUDAS EN SITUACIÓN DE PAGO NORMAL (sin
incluir deuda que no entró en el canje de 2005)
en miles de
u$s a tipo de cambio de 30/9/2009
Fuente:
Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía |
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Año |
Capital |
Adelantos
del BCRA |
Intereses |
Total |
Variación
respecto año anterior |
|
2009 |
2.876.504 |
3.434.817 |
1.527.353 |
7.838.674 |
|
|
2010 |
8.946.777 |
4.735.883 |
5.112.098 |
18.794.758 |
140 % |
|
2011 |
8.581.934 |
5.209.472estimado |
4.810.615 |
18.602.022
|
- 1 % |
¿Cómo cubrir esos mayores vencimientos
del año 2010?
¿Con
recursos fiscales?
Implicaría reducir el gasto público corriente –dado que es difícil
imaginar una carga impositiva mayor- algo que resulta muy improbable
porque sería contradictorio con el estilo del gobierno.
¿Con nueva
deuda accediendo a mercados internacionales?
Es lo que parece intentar el gobierno con la reapertura del canje.
¿Con
reservas del BCRA?
Sería el Plan B previsto por el gobierno en el decreto de necesidad
y urgencia si reabriendo el canje no se obtienen fondos nuevos.
Estas dos últimas alternativas
peligran dada la crisis actual.
Y ¿entonces?
¿Tomar
deuda a tasas altas con prestamistas marginales?
o ¿no pagar?
Ambas alternativas sumamente negativas
para el país.
En conclusión, si el gobierno no
consigue el dinero de las reservas ni logra reabrir el canje para
conseguir financiación a tasas razonables, corre peligro de no poder
pagar sus compromisos. Desde luego este es el caso extremo. Pero las
posibilidades de financiamiento disminuyen. Se puede conseguir
financiación a tasas muy altas pero eso va a perjudicar a la
economía de todo el país.
Esta crisis política debe resolverse
cuanto antes y los distintos actores deben alcanzar consensos para
superar definitivamente la crisis de la deuda externa, cuyo peor
capítulo se inició en el 2002 y aún no se resolvió.
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