IDEAS BÁSICAS.

Este documento presenta las ideas básicas de la Fundación en torno a los temas centrales que hacen a la política, la economía y la situación social.

Sin descuidar la descripción del dramático cuadro que se vive hoy en el país y aportar propuestas para corregirlo, se ha buscado plantear objetivos de más largo alcance.

Este documento permite conocer el pensamiento de la Fundación, sus creencias, valores y el compromiso con un país próspero que asegure calidad de vida a su población.

Buenos Aires, abril de 2002.

 

POLÍTICA:

1. Estado activo y eficiente.

Existe un sofisma, bastante extendido, consistente en pensar que buscar un estado racionalmente constituido implica que se lo quiera eliminar. El estado debe tener un tamaño adecuado a sus funciones y a una óptima performance. Frecuentemente, los estados sobredimensionados lejos de satisfacer los requerimientos de la sociedad constituyen instrumentos de desenvolvimiento político de algunos dirigentes a través del clientelismo y el amiguismo. La realidad de este fenómeno está ampliamente demostrada en numerosos áreas de gobierno del país, tanto en el ámbito nacional como provincial y local.

En verdad, justamente por la gravedad de la situación que se vive en 2002, se requiere un estado que actúe en condiciones de óptima eficiencia. El mal desempeño en la coyuntura actual es doblemente grave.
Igualmente, no puede olvidarse que gran parte de la crisis se originó en mantener un estado grande para un país empobrecido. Estado que, además, está infectado en un alto grado por la corrupción.
Por ese motivo, debe ser reformado para que cumpla con sus funciones y satisfaga las expectativas de la población.

2. Reforma de la organización política: Regionalización.

La actual división política del país no se corresponde con la realidad de la época, el potencial de las comunicaciones, las facilidades en el intercambio y la evolución cultural de sus distintas zonas.

En estos momentos, la división política vigente es un factor de atraso y pobreza para muchos territorios que pudiendo estar unidos, se encuentran divididos en varias provincias.
Permite la corrupción de ciertos políticos, y provoca la falta de oportunidades y de desarrollo personal para la gente. Los dirigentes políticos provinciales, en muchos casos, poco han hecho para cambiar esta triste realidad, aún cuando en muchas provincias a lo largo de los años se dispuso de cuantiosos recursos. Parecería que han tratado de evitar los cambios: Sistemas corruptos basados en el clientelismo y el atraso le permiten perpetuarse en el poder a pequeños grupos. Estos grupos están interesados en que nada cambie porque son conscientes de que los cambios afectarán su poderío.

Por estos motivos, la regionalización del país es una medida progresista que contribuirá a la integración y el desarrollo de las provincias más atrasadas y pobres. Será una verdadera acción en pro del federalismo, actualmente desvirtuado.

La estructura propuesta se basa en conformar regiones, cada una de ellas en torno a las principales provincias de la zona. Esta "fusión" responderá también a la fuerte irradiación de influencia cultural de esas provincias en las zonas vecinas que se verifica desde hace varias décadas.

También, la reforma política debe contemplar la "fusión" de intendencias para asegurar a cada una de ellas un "piso" en habitantes y recursos. Existe un tamaño mínimo en cada localidad a gobernar para que se justifique el mantenimiento de una estructura de gobierno.

Por otro lado, en el gran Buenos Aires debe volverse a la división política anterior a la división de partidos realizada durante los años 90. Estas divisiones no han mejorado la calidad de vida de los habitantes de esas zonas y sí en cambio aumentaron los costos impositivos por la necesidad de tener que cubrir los mayores gastos de los cuerpos políticos.

3. Cambios en las leyes electorales: Menor cantidad de representantes. Mayor responsabilidad política y exposición pública de quienes toman decisiones.

La regionalización producirá en forma automática la reducción del Senado Nacional. Debe también reducirse la Cámara de Diputados. Del mismo modo las futuras legislaturas regionales deberán ser de número reducido.

Se critica insistentemente a las llamadas "listas sábanas". Se propone, con frecuencia, implantar algún sistema de representación por circunscripción. Si bien a primera vista la propuesta puede parecer atractiva porque llevaría a que los representantes electos tengan mayor relación con los votantes, la experiencia de numerosos países indica que esa clase de sistemas es vulnerable a las prácticas del clientelismo político. Como con el funcionamiento electoral actual esas prácticas existen, es probable que con un sistema de esas características en poco tiempo aumenten.
El reducir la cantidad de cargos a elegir limita en forma automática a las "listas sábanas" porque son menos sus integrantes. Al ser menos, facilita el conocimiento público de esos dirigentes lográndose el efecto buscado sin perder los "beneficios" del sistema de representación por jurisdicciones más amplias.

Debe sí incrementarse la responsabilidad de los dirigentes que toman las decisiones.
De hecho, en la actualidad los que conducen los procesos decisorios en los cuerpos legislativos son entre el 15 y el 20 % de sus integrantes, el resto, mientras tanto, acompaña las decisiones. A esta situación no siempre se la tiene en cuenta. Es importante, en ese sentido, que la opinión pública conozca a los dirigentes que adoptan las resoluciones, es decir, quienes efectivamente deciden sobre las posiciones de los bloques y negocian apoyos o rechazos de leyes y normas.

Junto con ello, el poder "premiar" o "castigar" a los políticos es un atributo ciudadano que no debe ser conculcado. Hasta el presente, resulta nítida la forma en que el sistema de representación política impide el desarrollo de nuevas expresiones que puedan constituir recambios de dirigentes en los momentos en que corresponde "castigar" a los políticos por mal desempeño. Lo peor que le puede suceder a un político, aparte de los casos judiciales, es no ser reelecto. El sistema actual ha permitido que los mismos políticos permanezcan en posiciones de relieve pese a los errores que cometieron y pese a tener la responsabilidad de muchas decisiones equivocadas.



4. Posibilidad de participar a través de otras entidades. Autorización como partido político de otras organizaciones.

La Constitución, en su texto reformado de 1994, establece que los partidos políticos son las únicas organizaciones autorizadas para participar en los procesos electorales. Luego, a través de una ley, se fijan los requisitos para obtener el reconocimiento como partido. En el momento presente, debe cambiarse esa ley para permitir que otras entidades puedan participar obteniendo "personería política".

Las estructuras partidarias son, hoy por hoy, un factor de resistencia a los cambios. Y cabe esperar una defensa intensa de la situación actual, ya que constituyen ahora la única vía para acceder a la representación política con la consiguiente ventaja que ello trae aparejado.

En el presente hay numerosas organizaciones no gubernamentales a las que podría otorgársele la franquicia como partido político y participar de las elecciones. Es más probable que los candidatos que presenten esas listas sean quienes impulsen las transformaciones que se requieren, y no los propuestos por los partidos convencionales.



5. Supresión del clientelismo político.

En nuestro país el clientelismo político se manifiesta en el otorgamiento de empleos públicos y en el ofrecer el acceso a los planes de asistencia a personas en la mayoría de los casos carenciadas. Ambas prácticas están relacionadas: Varios de los empleados públicos nombrados de "favor" son quienes tienen a su cargo el distribuir con el mismo criterio clientelista los planes de asistencia. Así se conforma una cadena que, además de ser condenable desde el punto de vista de la ética, es muy ineficiente y provoca pérdidas importantes de recursos destinados en origen a la asistencia pero que terminan desviados de su fin específico.



6. Acciones para eliminar la corrupción.

El problema de la corrupción no es exclusivo de nuestro país. Sin embargo, no por ello son aceptables esas prácticas ni mucho menos en la magnitud en que se han estado ejecutando.

El grado alcanzado en Argentina es sorprendentemente alto en relación con las características del país. Porque los estudios de campo demuestran que hay una relación directa entre los fenómenos del mayor atraso cultural y la mayor pobreza, con los índices de corrupción más altos.

Así, a priori, debería esperarse que Argentina tuviera indicadores de corrupción significativamente más bajos.

La corrupción resulta todavía más irritante en la situación de fuerte crisis.

Las acciones que pueden adoptarse para reducirla, con el objetivo final de eliminarla, son de distinto tipo y están bastante estudiadas. En cualquier caso, requieren de fuerte respaldo en el más alto nivel de toma de decisiones, lo que significa que en ese nivel no tiene que existir la corrupción.

7. Reforma del sistema jurídico y del poder judicial.

El sistema jurídico y el poder judicial son claramente ineficientes para tutelar los derechos de los ciudadanos.

Además de pesar sobre el sistema de justicia importantes acusaciones de corrupción, los procesos judiciales sumamente engorrosos y costosos, las postergaciones en emitir los fallos y la facilidad con que logran evadirse de las condenas quienes violan las leyes, cometen delitos o incumplen con los compromisos comerciales y civiles, resulta una severa traba para el desenvolvimiento social y económico del país. Esta ineficiencia y estos errores a la hora de dictar sentencias reducen la confianza en el sistema jurídico y aumenta los costos "transaccionales" ya que deben tomarse mayores recaudos a la hora de hacer contratos o tomar decisiones con efectos comerciales porque la justicia puede tardar o directamente liberar de responsabilidad a la parte incumplidora.



8. Organismos de control del estado y de los servicios públicos privatizados.

Existen muy pocas evidencias de que los organismos de control del estado hayan podido impedir la comisión de faltas o, una vez producidas, hayan sancionado a quienes realizaron esos actos. Tampoco los organismos de control de los servicios públicos han tenido una actuación destacada. Bien se sabe, por otra parte, que son posiciones codiciadas a la hora de distribuir cargos por la cercanía con empresas muy poderosas y con importantes recursos. Los casos de corrupción deberían buscarse también por este lado.

Resulta imprescindible "despolitizar" estos organismos, buscar la excelencia en el nombramiento de sus integrantes, permitir que controles por oposición de intereses dificulten la realización de irregularidades, hacer transparente las prácticas y penalizar a funcionarios y empresas que participen de hechos de corrupción.

9. Modelos mentales con que se mira la actividad política.

La actividad política está mal vista. Se piensa que quienes hacen política están motivados por intereses personales de enriquecimiento, no se detienen frente a hechos ilícitos, carecen de valores elogiables, tiene formación débil y buscan llegar al poder para maximizar sus beneficios y no para mejorar el funcionamiento del estado y promover el bien común.

Por supuesto que toda generalización tiene una gran parte de injusticia al no discriminar los muchos casos que difieren de ella. Pero no puede dejar de notarse que el funcionamiento de los partidos políticos es refractario a recibir personas con un pensamiento distinto y consolida a quienes hacen de la política una profesión antes que una vocación.

Si bien la ambición (sana) de poder está y es natural que esté en todas las personas a las que les interesa la política, se deben efectuar reformas para que accedan a los cargos públicos electivos y ejecutivos quienes en su escala de valores personal pongan por delante el buen desempeño y el trabajo honrado por la comunidad.

Para que esto se produzca debe cambiar la visión que se tiene de la actividad. Ayudará a ello el hacer más ostensible la actuación de quienes pueden dar ejemplos de conductas intachables.


ECONOMÍA:

1. Confianza.

Las relaciones sociales, los vínculos económicos, en definitiva, las relaciones humanas, requieren de confianza para que puedan desenvolverse satisfactoriamente y fructificar.

Sin querer abordar una discusión filosófica, las personas y los grupos necesitan vínculos, y pautas de conducta predecibles para poder concentrar los esfuerzos confiando en que los comportamientos esperables serán cumplidos y, si no lo son, tendrán fuertes sanciones.

En economía es particularmente importante porque está en la base del crecimiento y el progreso el poder confiar, dar y recibir crédito, asumir compromisos y cumplir con la palabra. Un ámbito donde no existiera forma alguna de asegurar que esto fuera así, esterilizaría los esfuerzos creativos simplemente porque la energía estaría volcada a asegurar que la otra parte cumpla con lo prometido. Las transacciones, asimismo, se reducirían a lo mínimo.

Construir ese marco que genéricamente llamamos de confianza, con la reducción de costos transaccionales y las posibilidades de mayores interacciones económicas que trae aparejado, conlleva a consolidar varias instituciones hoy maltrechas.

Las promesas recurrentemente incumplidas, las normas que cambian, la palabra que no tiene valor, las leyes que no se respetan, constituyen hoy severas trabas que dificultan el poder impulsar acciones positivas para el país.

2. Competitividad.

Una economía nacional desarrollada debe poder mostrar varias áreas donde la performance que se obtiene, la calidad de sus productos o servicios o, también, el precio con que esos productos o servicios se generan, sea destacada.

Igualmente, en los demás sectores donde la performance no sea especialmente destacada, deben conseguirse, al menos, resultados lo suficientemente satisfactorios como para que la actividad no sea una carga que soporte el resto de los sectores económicos.

La competitividad no es un atributo exclusivo de la producción ni tampoco de la actividad privada. El concepto debe extenderse a los servicios y también a las actividades de producción o de servicios que realiza el sector público.

Alcanzar niveles de competitividad no significa obtener mayores ganancias. El ser competitivo en el sector estatal o en el sector de las entidades sin fines de lucro implica utilizar en forma óptima los recursos y maximizar el beneficio de los compradores o beneficiarios de la actividad sin tener que rendir utilidades.

Si bien para la clase de servicios que habitualmente brinda el sector público la medición de su competitividad es más compleja, igualmente debe hacérsela. En especial en circunstancias de fuertes restricciones y crisis, resulta indispensable que todos los sectores puedan mostrar una performance competitiva.

3. Creación de valor.

No se concibe una economía moderna desarrollada que no logre agregar valor a sus recursos naturales. La "riqueza" que crea un país se sustenta en lo que pueden agregar de valor a los bienes y servicios que ofrece y que esto sea percibido por los usuarios.

Los pueblos más avanzados han sabido hacerlo y son reconocidos por ello. Agregar valor significa hacer bienes más útiles, con novedosas prestaciones, con mejor tecnología, o lograr lo mismo a menor precio. Pero no solo se trata de bienes físicos, también se agrega valor en el área de servicios, en las actividades de turismo, culturales y artísticas.

Estos aspectos son claves entre las comunidades más desarrolladas, donde las necesidades primarias están cubiertas en forma satisfactoria. Muchos países logran reconocimiento internacional no tanto por los bienes que consiguen vender al exterior, sino por su cultura o sus atractivos turísticos. La llamada industria del entretenimiento, por ejemplo, genera importantes recursos a quienes se destacan en ella.

4. Capacitación.

El mundo moderno desarrollado se basa en gran medida en el conocimiento. Las empresas más prósperas generan conocimientos o tienen destrezas especiales para aplicarlo.

Aun las naciones que producen productos primarios muy escasos y valiosos tienen dificultades para lograr altos niveles de desarrollo con esa sola producción.

Y es más evidente esta realidad si se observa a las naciones que siendo totalmente pobres en recursos naturales logran destacarse en la economía internacional.

En la base de esto está el conocimiento, su creación y las aplicaciones que se desprenden de él.

Se sabe que el crear o aplicar conocimientos requiere de personas con la suficiente capacitación y entrenamiento para cumplir con ello.

De este modo, un factor clave para el progreso de una nación es la capacitación de sus habitantes.

En el caso de nuestro país, se observa un cierto deterioro de la formación promedio en los últimos años.

Si bien hay centros de enseñanza que alcanzan niveles internacionales de excelencia, muchos de los que están orientados hacia la capacitación masiva, en cambio, sufren deterioro en su calidad.



5. Tecnología.

El progreso tecnológico también está asociado al éxito de las naciones.

Aunque difícil de conseguir porque requiere grandes inversiones y tiempo, es la llave que abre las posibilidades de acceder al liderazgo.

Ningún país que domina tecnologías de relieve sufre precariedad en las condiciones de vida de su pueblo.

Es improbable que un país con atraso se destaque tecnológicamente. Por ese motivo, el esfuerzo debe concentrarse en aquellas áreas donde las aplicaciones tecnológicas estén vinculadas con el objetivo estratégico que se impulse.

6. Desarrollo de áreas estratégicas.

En un país como el nuestro no se debe esperar que sean numerosas las áreas donde se pueda destacar. Los recursos escasos y los imprescindibles esfuerzos se deben concentrar en pocas áreas, evitando la dispersión.

La definición de esas áreas guarda relación con las ventajas competitivas que se logre crear y en menor medida con ventajas comparativas propias de los recursos naturales.

Además, una buena definición de áreas estratégicas permite, después, concentrar esfuerzos de capacitación, tecnología, recursos humanos, desarrollo de mercados y de marcas, todas ellas tareas complejas que insumen muchas energías y requieren de tiempo para su consolidación.

Que finalmente se consigan los logros buscados, refuerza la percepción que tienen otras comunidades de la fortaleza del país y con esto su capacidad de decisión propia y su independencia de centros de poder políticos, financieros y económicos.



7. Desarrollo de producción de calidad.

Las estrategias de diferenciación de productos y servicios por algunos atributos distintivos que difieren del precio, generan mayores utilidades y mejores retribuciones de los factores de la producción.

A la par de la tecnología, la calidad constituye un factor clave para ir en la búsqueda del progreso y el bienestar. Sin duda esa calidad demanda buena tecnología, óptimo desempeño de los recursos humanos y excelencia en el management que la genera.

Hay contundente evidencia de que no puede lograrse calidad en ambientes donde los factores que conforman las actividades económicas carecen de ella. Por eso, lograr "calidad" es un desafío poderoso para las naciones que buscan progresar y sobresalir y demanda la coordinación de acciones y el cooperar en el esfuerzo común.



8. Desarrollo de "marcas" argentinas.

Las marcas son activos intangibles que pueden acumular valor en forma millonaria. Las marcas solo aparecen en naciones desarrolladas. Es el reconocimiento y la percepción satisfactoria que tienen de ese símbolo muchos consumidores o usuarios.

Alcanzar el reconocimiento de marcas propias en alguna de las industrias de un país indica la madurez lograda y la fortaleza en muchos de los aspectos indicados precedentemente.

Junto con la marca se percibe una imagen de la comunidad y del pueblo donde fue creada. Si bien las marcas pertenecen en gran medida a empresas transnacionales donde la relación con la nación de origen podría pensarse que es vidriosa como consecuencia de la globalización, no es menos cierto que cualquier cliente o usuario de una marca refiere o asocia muy rápidamente y en casi todos los casos a la comunidad nacional donde esa marca se originó.



9. Reconstrucción del crédito, el ahorro y la inversión.

No hay economía que pueda, no ya desarrollarse, sino tan solo mantenerse, desconociendo la importancia del crédito. Sea una economía abierta donde predomine el mercado, o cerrada y fuertemente dirigida, el crédito deberá estar presente para que esa economía pueda tan siquiera subsistir. La falta de crédito provoca que las economías sucumban.

Con esa idea, cuya evidencia empírica es abrumadora, resulta imperioso que en la economía Argentina se recupere el crédito.

Así como la buena percepción de una marca es una consecuencia de un buen desempeño de una industria, la existencia del crédito es el efecto de que una serie de factores converjan simultáneamente. Parece casi primario tener que señalarlos, pero no existe crédito sin legislación previsible, esto es, posibilidad de resarcimiento en el caso de que quien tomó un compromiso (pidió el crédito) no lo cumpla. No existe crédito sin ahorro, el cual se conforma con personas o empresas dispuestas a entregar sus recursos no consumidos en ese momento (porque se piensa consumirlos después) para que otros logren con ellos generar mayor riqueza que la que se le paga al ahorrista por postergar el consumo de sus recursos (la tasa de interés). Es obvio, que quien deposita sus fondos espera recibirlos y que difícilmente vuelva a depositarlos si es defraudado y no recibe lo que antes entregó.


Por eso, en el contexto actual donde fueron defraudados miles de ahorristas depositantes del sistema bancario o tenedores de títulos públicos, sea en forma directa o a través de los fondos previsionales, resulta particularmente complejo volver a crear el crédito y a despertar la confianza.

Es evidente, también, que los responsables de defraudar a los ahorristas no estarán en condiciones de despertar, justamente ellos, esa confianza. Por tal motivo, en cualquier caso se requerirá no solo acertar con las decisiones económicas y financieras, sino también producir un cambio en las figuras políticas para reemplazar a quienes tuvieron responsabilidad en las medidas equivocadas, por quienes puedan ser más confiables para aplicar las nuevas.

Además de lo anterior, condición necesaria pero no suficiente, se deben desarrollar nuevas modalidades de ahorro e inversión que resulten atractivas. El sector bancario tuvo un daño casi irreparable al ser afectado severamente por la crisis y por su poca capacidad para responder a las expectativas de sus clientes-ahorristas.

10. Ataque a la pobreza.

La recesión, la depresión económica, los recursos ociosos, el aumento imparable del desempleo, está llevando el tema de la pobreza a ser uno de los puntos centrales de la agenda económica. Es sorprendente que esto suceda cuando en la Argentina los índices de bienestar (y de baja pobreza) han estado entre los más altos de la región durante muchas décadas.

La pobreza, y en especial la pobreza extrema, no son fenómenos aceptados por la comunidad Argentina. Resulta casi humillante para un país que se ve a sí mismo como lleno de riqueza y posibilidades de bienestar.

El ataque a la pobreza debe ser claro y contundente. Ese ataque requiere movilizar recursos y energías con eficiencia y con una fuerte dosis de solidaridad y compromiso.

Gran parte de la comunidad parece dispuesta a hacerlo o, al menos, lo aceptaría sin resistirlo.

Desde otra perspectiva, no cabe duda de que una economía poderosa es incompatible con la pobreza. El acceso que los pobres tienen a los diversos mercados es muy limitado y, en consecuencia, quienes quieren desarrollar productos y servicios masivos necesitan la incorporación a ellos de más segmentos de la población y no que ocurra lo contrario.

Últimamente prosperaron propuestas de efectuar aportes especiales para combatir la pobreza, inimaginables en otras épocas.

Sin embargo, la administración de los recursos y la estrategia que se sigue para llegar con ellos a quienes lo necesitan es un punto que no se está resolviendo satisfactoriamente.

Los "canales" habituales del estado están congestionados por el clientelismo político, el aprovechamiento de ciertos grupos y hasta por la corrupción. Esto provoca pérdidas y desvíos que impide que la totalidad de la ayuda llegue a los destinatarios.

Las estrategias por seguir deberían buscar que la ayuda recibida lo sea como contraprestación de alguna tarea y que la administración de los planes pase de las manos actuales -estructuras políticas y organizaciones ad hoc creadas con fines políticos- a las entidades de trayectoria cuyo desempeño sea inobjetable.
Las organizaciones vinculadas a los credos religiosos de mayor relieve pueden tener un rol importante en esta tarea.

11. Integración regional.

La actual situación puede ser un catalizador que intensifique la integración regional. Si bien es cierto que en los momentos de crisis no se está en las mejores condiciones para negociar de igual a igual, no es menos cierto que un esfuerzo coordinado de economías en desarrollo tiene más chance de éxito que el buscarlo individualmente.

Desde esta perspectiva, la crisis actual de la Argentina produjo la eliminación automática de varias de las asimetrías que la separaban de Brasil, socio en el Mercosur.

Debería ser el momento de plantear una agenda ambiciosa que busque intensificar la coordinación de políticas económicas y el desarrollo armónico de las economías de la región.




12. Visión de progreso a través del trabajo.

Aunque pueda tener una raíz más cultural que económica, la forma en que se ven los caminos para el progreso individual afecta el funcionamiento general de la economía.

En nuestro país está bastante extendida la percepción de que el bienestar personal se logra mediante el aprovechamiento de oportunidades, el obtener ventajas, el conseguir favores por vinculación personal o sencillamente mediante actos corruptos o delictivos.

Muchas veces se ridiculiza la visión de que el esfuerzo volcado al trabajo es el camino del éxito, el bienestar y el reconocimiento en la sociedad.

Para confirmar este cuadro, podrían detallarse muchos ejemplos que demostraría la verosimilitud de esa interpretación.

Pero creer que las cosas son de ese modo con pocas chances de cambiar y, lo que es peor, poder confirmarlo en los hechos, lesiona severamente la posibilidad de que se consiga un crecimiento genuino y sustentado sobre bases irreprochables.

El mundo occidental capitalista, según se cree, tuvo su disparador en la fuerte contrición al trabajo de las culturas donde la religión evocaba el reconocimiento divino en el trabajo, en el progreso, en la honradez y en la austeridad de las costumbres.

Mucho ha cambiado desde entonces. Sin embargo, es difícil de imaginar una economía que crezca tal como la planteamos en los párrafos precedentes, con agentes económicos convencidos de que el éxito lo conseguirán no con productos o servicios reconocidos, sino aprovechándose de otros, incumpliendo las leyes o corrompiendo funcionarios públicos.

13. Distribución del ingreso.

Todos los trabajos de campo demuestran que la distribución del ingreso se ha tornado más inequitativa en los últimos años. Se trata de un fenómeno verificado en muchos países, aún en aquellos donde los índices de distribución son más igualitarios. Pero aunque en estos años en gran parte del mundo se vio la tendencia a que la distribución del ingreso se concentre en los sectores más ricos, en la Argentina el fenómeno fue más notorio y se vive de manera alarmante.

Cualquier acción de mejora social que se lleve adelante no debería dejar de lado el impulsar políticas que promuevan una distribución de la renta menos concentrada y más igualitaria.

14. Sistema fiscal.

El sistema fiscal es una de las principales herramientas para procurar que la distribución del ingreso sea más igualitaria.

Sin olvidar ese principio de ordenamiento tributario, en la Argentina de hoy debe establecerse un sistema fiscal que no desaliente el ahorro ni la inversión. A su vez, debería simplificarse en su normativa y reducirse en los costos que pagan los estados para hacerlo funcionar, principalmente sosteniendo diversas y superpuestas estructuras de fiscalización y control que consiguen magros resultados, cargan de trabajo a los contribuyentes cumplidores y hasta llegar a ser, en ciertos casos, factores que estimulan prácticas corruptas.

 


SOCIEDAD:

1. Solidaridad.

El valor de la solidaridad ha cobrado fuerza en los últimos tiempos. Probablemente impulsados por la exclusión y el desamparo que produce la crisis, muchas personas han reencontrado en las actividades solidarias un refugio donde buscar comprensión y diálogo.

En adición a ello, el reunirse con personas donde la visión del mundo y de la sociedad no es la de la competencia a cualquier precio sino la de la cooperación, resulta un alivio para las variadas penurias que deben soportarse.

La solidaridad, junto con los aspectos afectivos y emotivos que implica, puede además constituirse en un camino transformador, que produzca logros de importancia.

El concepto de solidaridad social como sentimiento que impele a prestarse
ayuda mutua, basada en un compromiso responsable, puede coexistir con un
entorno económico fundado en el mercado y la competencia. No son intrínsecamente inconsistentes.

De hecho, muchas de las economías en el mundo donde el mercado está fuertemente desarrollado no por ello han abandonado o descuidado la solidaridad social.

La competencia no debe significar la "eliminación" de los "perdedores" así como la solidaridad no debe implicar el "aplastar" a las "fuerzas" del mercado.

2. Educación.

Casi es un lugar común el señalar que la educación es la clave para asegurar un futuro venturoso. Sin embargo, cuando de los enunciados se pasa a ver cuáles son las acciones efectivas, comienza a comprobarse el desvío existente entre lo que se declama y lo que finalmente se concreta.

La inversión en educación está limitada por las carencias presupuestarias. Pero tampoco se observan procesos de control de calidad rigurosos. Es decir, se invierte relativamente poco y se controla superficialmente la excelencia con que se enseña.

Podría afirmarse sin temor a error que la educación es el "núcleo duro" de cualquier acción destinada a promover el progreso social en el futuro y a asegurar la igualdad de oportunidades. Nuestro propio país en el pasado ha sido un buen ejemplo de ello.
Para que la educación pueda volver a ser lo que fue y además contribuya al bienestar económico de la población, deben cumplirse con las dos condiciones: Destinarle los recursos apropiados y controlar la calidad de la enseñanza.

De otra forma, se irá al fracaso y nuestro país será uno más de aquellos en que la educación de excelencia no esté al alcance de los más capaces, cualquiera sea su posición social, sino de quienes tengan los medios de acceder a un bien que es intrínsecamente caro pero con fuerte impacto social.

El sistema educativo, por su parte, tendrá que lograr un funcionamiento eficiente. Esto es, aprovechar al máximo sus recursos volcándolos a proveerse de medios pedagógicos y remunerando a docentes que cumplan con sus tareas en vez de derivar una buena porción de esos recursos a personal de administración y directivos.

3. Salud.

Otro factor básico si se busca que una comunidad alcance estándares de bienestar y calidad de vida destacados.

En Argentina la inversión en salud, mirada como porcentaje del PBI y expresada en u$s por habitante hasta el año 2001 era significativa. Superaba a la de los demás países latinoamericanos. Sin embargo, la evaluación de la calidad y los indicadores que típicamente se emplean para medir el estado sanitario y la cobertura de las necesidades de salud que recibe una población, no se correspondía con lo que podía esperarse teniendo en cuenta los fondos destinados a ella.

Evidentemente, los varios sistemas de salud vigentes y superpuestos tienen fallas de funcionamiento e ineficiencias que inciden con severidad en su performance y provocan que, pese a destinarse sumas abultadas, grandes sectores de la población no perciben que reciban una atención sanitaria acorde con sus expectativas.

En este sentido, la entidad dedicada a la atención de los jubilados, por un lado, y las obras sociales conducidas por los sindicatos, por otro, son las más cuestionadas y donde se observan las mayores ineficiencias.

4. Cobertura a la vejez.

La protección de la vejez es en el mundo desarrollado una preocupación constante. Está originada en que se ha verificado un importante envejecimiento de la población en esos países y que las personas mayores han adquirido fuerte relieve en las decisiones políticas (por su caudal electoral) y económicas (por ser tenedores de importantes fondos de pensiones).

En nuestro país, en cambio, esa situación no se verifica. Los mayores carecen de protección suficiente. La salud que pueden recibir de los entes públicos (Pami) es deficiente y sujeta permanentemente a interrupciones o deterioro de la calidad del servicio. Asimismo, la enorme mayoría reciben jubilaciones de escaso monto que no cubren las necesidades mínimas.

En los últimos tiempos, además de que el estado agravó la situación del sistema previsional público, también alteró el funcionamiento del sistema privado presionando a las administradoras para colocar fondos en títulos públicos que se encuentran hoy en cesación de pagos.

Este cuadro agrega preocupación a los jubilados actuales y a los futuros, que han sufrido una disminución importante de los montos ahorrados.

En este escenario, las personas mayores terminan dependiendo de su propia capacidad privada para proveerse de salud y de los bienes necesarios durante su vejez. Increíblemente, en el país donde se hizo gala durante muchos años de tener un moderno sistema de seguridad social, hoy se encuentra a quienes deberían ser sus beneficiarios en situación de virtual indefensión, librados a su propia suerte o al apoyo que puedan recibir de sus familiares.

Por supuesto que la situación privilegiada de algunos jubilados no alcanza a cambiar la situación general sino que, por el contrario, introduce un factor de irritación dada la manifiesta iniquidad con que el sistema "premia" a unas pocos y "castiga" a la gran mayoría.



5. Protección de la niñez.

La niñez necesita de especial atención. Más aún si se recuerda que los niños son casi siempre afectados por aquellas crisis donde aumenta la pobreza y se deteriora el nivel de vida.

Los indicadores relacionados con las condiciones de los niños en nuestro país han empeorado en los últimos años.

La mortalidad infantil, la desnutrición, la deserción escolar, la falta de vivienda, la degradación de la vida familiar, la violencia, el trabajo de niños, la droga entre ellos, han crecido en forma alarmante.

Debe, en consecuencia, fijarse como objetivo el atender sus necesidades y aprovechar al máximo los recursos que se dirijan a cubrirlas.

Resulta importante encarar esta acción no solo por la mejoría inmediata que se puede derivar de ella, sino también porque una niñez desprotegida genera jóvenes y adultos con innumerables problemas de cada vez más difícil solución. Para evitar consecuencias que se van tornando más dramáticas con el paso del tiempo, se deben abordar lo antes posible los problemas de la niñez y resolverlos.



6. Calidad de vida.

La calidad de vida está conformada por un conjunto de factores. Resulta evidente que en los últimos tiempos se han verificados importantes síntomas que revelan su disminución.

Recuperar la calidad de vida será la consecuencia de una gama de acciones que apunten a resolver problemas concretos, tal como se está explicando en este trabajo, dado que ellas producirán importantes efectos benéficos.

7. Seguridad.

La seguridad empeoró ostensiblemente en los últimos tiempos. Se trata de un tema complejo. Si se lo enfoca superficialmente, podrían encontrarse explicaciones unívocas. Por eso, es un enfoque parcial tanto creer que la causa de la inseguridad es la mala situación socioeconómica como afirmar que el problema nace en que las sanciones penales son muy laxas. En verdad, ambos factores, en distintas medidas, afectan al problema de la seguridad.

El camino para encontrar una solución al problema transita por dar respuestas adecuadas a las dos cuestiones.

8. Igualdad de oportunidades.

Una sociedad integrada, una sociedad donde no hay excluidos, es una sociedad donde prevalece la igualdad de oportunidades.

La igualdad de oportunidades es un principio básico de una sociedad justa.

Todas las personas deben tener oportunidades de desarrollarse, progresar, educarse, gozar de buena salud y disfrutar de condiciones de vida satisfactorias.

Este principio debe ser defendido y promovido.

9. ONG.

Las organizaciones no gubernamentales están teniendo un desarrollo importante en el país.
Hasta hace poco tiempo no lo tenían tanto. Probablemente se hayan convertido en un refugio donde canalizar las necesidades de integración y de participar que tienen muchas personas con dificultades de diversos tipos. Con esta perspectiva, las ONG son el vehículo a través del cual una parte importante de la ayuda comunitaria y de la caridad se canaliza a los necesitados. El voluntariado creció significativamente.

Una buena estrategia de contención social y de construcción de redes de ayuda solidaria debe basarse en estas organizaciones las cuales representan, en gran medida, la parte más sana que mantiene nuestra sociedad, sin las heridas del egoísmo ni las conductas corroídas que se muestran en muchas organizaciones y en el estado.


10. Capital social.

Existe un consenso bastante amplio en torno a que uno de los principales "activos" de nuestro país es su capital social. Amplios segmentos de la población con una buena formación, vasta cultura y gran capacidad intelectual, constituyen un patrimonio valiosísimo para cualquier nación que busque su despegue. Podría decirse que así como nuestro país tiene recursos naturales muy importantes sin explotar, también tiene recursos humanos valiosos sin orientar hacia la creación de riqueza y el progreso.

La falta de organización es la falla principal del ordenamiento social y económico del país.

Pero en los últimos tiempos se está viviendo la penosa situación de ver cómo miles de nuestros ciudadanos, la mayoría de ellos con formación y condiciones intelectuales de relieve, pugnan por abandonar el país cansados de padecer la falta de oportunidades y de ver los escasos valores éticos de gobernantes y poderosos.

De mantenerse en el tiempo esta tendencia, el país sufrirá una sangría más de las muchas que ya soporta. Es una bochornosa situación que requerirá relanzar la economía y el ánimo social para corregirla.


11. Medio ambiente.

La inmediatez de los problemas derivados de la crisis puede tapar, por momentos, aspectos que podrían parecer propios de ámbitos con mayor estabilidad, donde hay tiempo de pensar en el largo plazo.

En el mismo sentido, suele sostenerse que la preocupación por el medio ambiente es patrimonio de los países desarrollados. Por otra parte, no debe ignorarse que son esos países los que tienen una tasa de contaminación y de consumo de recursos no renovables más alta que el resto.

En nuestro país estamos a tiempo de preservar el medio ambiente y estimular su cuidado y mantenimiento, que deben llegar a ser atributos característicos en nuestra región. Es una forma de mejorar la calidad de vida y propender a asegurársela también a las generaciones por venir.