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IDEAS BÁSICAS. Este documento presenta las ideas básicas de la Fundación en torno a los temas centrales que hacen a la política, la economía y la situación social. Sin descuidar la descripción del dramático cuadro que se vive hoy en el país y aportar propuestas para corregirlo, se ha buscado plantear objetivos de más largo alcance. Este documento permite conocer el pensamiento de la Fundación, sus creencias, valores y el compromiso con un país próspero que asegure calidad de vida a su población. Buenos Aires, abril de 2002.
POLÍTICA: 1. Estado activo y eficiente. En verdad, justamente por la gravedad de la situación que se vive
en 2002, se requiere un estado que actúe en condiciones de óptima
eficiencia. El mal desempeño en la coyuntura actual es doblemente
grave. 2. Reforma de la organización política:
Regionalización. En estos momentos, la división política vigente es un factor
de atraso y pobreza para muchos territorios que pudiendo estar unidos,
se encuentran divididos en varias provincias. Por estos motivos, la regionalización del país es una medida progresista que contribuirá a la integración y el desarrollo de las provincias más atrasadas y pobres. Será una verdadera acción en pro del federalismo, actualmente desvirtuado. La estructura propuesta se basa en conformar regiones, cada una de ellas en torno a las principales provincias de la zona. Esta "fusión" responderá también a la fuerte irradiación de influencia cultural de esas provincias en las zonas vecinas que se verifica desde hace varias décadas. También, la reforma política debe contemplar la "fusión" de intendencias para asegurar a cada una de ellas un "piso" en habitantes y recursos. Existe un tamaño mínimo en cada localidad a gobernar para que se justifique el mantenimiento de una estructura de gobierno. Por otro lado, en el gran Buenos Aires debe volverse a la división
política anterior a la división de partidos realizada durante
los años 90. Estas divisiones no han mejorado la calidad de vida
de los habitantes de esas zonas y sí en cambio aumentaron los costos
impositivos por la necesidad de tener que cubrir los mayores gastos de
los cuerpos políticos. 3. Cambios en las leyes electorales: Menor cantidad
de representantes. Mayor responsabilidad política y exposición
pública de quienes toman decisiones. Se critica insistentemente a las llamadas "listas sábanas".
Se propone, con frecuencia, implantar algún sistema de representación
por circunscripción. Si bien a primera vista la propuesta puede
parecer atractiva porque llevaría a que los representantes electos
tengan mayor relación con los votantes, la experiencia de numerosos
países indica que esa clase de sistemas es vulnerable a las prácticas
del clientelismo político. Como con el funcionamiento electoral
actual esas prácticas existen, es probable que con un sistema de
esas características en poco tiempo aumenten. Debe sí incrementarse la responsabilidad de los dirigentes que
toman las decisiones. Junto con ello, el poder "premiar" o "castigar" a
los políticos es un atributo ciudadano que no debe ser conculcado.
Hasta el presente, resulta nítida la forma en que el sistema de
representación política impide el desarrollo de nuevas expresiones
que puedan constituir recambios de dirigentes en los momentos en que corresponde
"castigar" a los políticos por mal desempeño.
Lo peor que le puede suceder a un político, aparte de los casos
judiciales, es no ser reelecto. El sistema actual ha permitido que los
mismos políticos permanezcan en posiciones de relieve pese a los
errores que cometieron y pese a tener la responsabilidad de muchas decisiones
equivocadas. Las estructuras partidarias son, hoy por hoy, un factor de resistencia a los cambios. Y cabe esperar una defensa intensa de la situación actual, ya que constituyen ahora la única vía para acceder a la representación política con la consiguiente ventaja que ello trae aparejado. En el presente hay numerosas organizaciones no gubernamentales a las
que podría otorgársele la franquicia como partido político
y participar de las elecciones. Es más probable que los candidatos
que presenten esas listas sean quienes impulsen las transformaciones que
se requieren, y no los propuestos por los partidos convencionales. El grado alcanzado en Argentina es sorprendentemente alto en relación con las características del país. Porque los estudios de campo demuestran que hay una relación directa entre los fenómenos del mayor atraso cultural y la mayor pobreza, con los índices de corrupción más altos. Así, a priori, debería esperarse que Argentina tuviera indicadores de corrupción significativamente más bajos. La corrupción resulta todavía más irritante en la situación de fuerte crisis. Las acciones que pueden adoptarse para reducirla, con el objetivo final
de eliminarla, son de distinto tipo y están bastante estudiadas.
En cualquier caso, requieren de fuerte respaldo en el más alto
nivel de toma de decisiones, lo que significa que en ese nivel no tiene
que existir la corrupción. 7. Reforma del sistema jurídico y del poder
judicial. Además de pesar sobre el sistema de justicia importantes acusaciones de corrupción, los procesos judiciales sumamente engorrosos y costosos, las postergaciones en emitir los fallos y la facilidad con que logran evadirse de las condenas quienes violan las leyes, cometen delitos o incumplen con los compromisos comerciales y civiles, resulta una severa traba para el desenvolvimiento social y económico del país. Esta ineficiencia y estos errores a la hora de dictar sentencias reducen la confianza en el sistema jurídico y aumenta los costos "transaccionales" ya que deben tomarse mayores recaudos a la hora de hacer contratos o tomar decisiones con efectos comerciales porque la justicia puede tardar o directamente liberar de responsabilidad a la parte incumplidora.
Resulta imprescindible "despolitizar" estos organismos, buscar
la excelencia en el nombramiento de sus integrantes, permitir que controles
por oposición de intereses dificulten la realización de
irregularidades, hacer transparente las prácticas y penalizar a
funcionarios y empresas que participen de hechos de corrupción. 9. Modelos mentales con que se mira la actividad
política. Por supuesto que toda generalización tiene una gran parte de injusticia al no discriminar los muchos casos que difieren de ella. Pero no puede dejar de notarse que el funcionamiento de los partidos políticos es refractario a recibir personas con un pensamiento distinto y consolida a quienes hacen de la política una profesión antes que una vocación. Si bien la ambición (sana) de poder está y es natural que esté en todas las personas a las que les interesa la política, se deben efectuar reformas para que accedan a los cargos públicos electivos y ejecutivos quienes en su escala de valores personal pongan por delante el buen desempeño y el trabajo honrado por la comunidad. Para que esto se produzca debe cambiar la visión que se tiene de la actividad. Ayudará a ello el hacer más ostensible la actuación de quienes pueden dar ejemplos de conductas intachables. ECONOMÍA: 1. Confianza. Sin querer abordar una discusión filosófica, las personas y los grupos necesitan vínculos, y pautas de conducta predecibles para poder concentrar los esfuerzos confiando en que los comportamientos esperables serán cumplidos y, si no lo son, tendrán fuertes sanciones. En economía es particularmente importante porque está en la base del crecimiento y el progreso el poder confiar, dar y recibir crédito, asumir compromisos y cumplir con la palabra. Un ámbito donde no existiera forma alguna de asegurar que esto fuera así, esterilizaría los esfuerzos creativos simplemente porque la energía estaría volcada a asegurar que la otra parte cumpla con lo prometido. Las transacciones, asimismo, se reducirían a lo mínimo. Construir ese marco que genéricamente llamamos de confianza, con la reducción de costos transaccionales y las posibilidades de mayores interacciones económicas que trae aparejado, conlleva a consolidar varias instituciones hoy maltrechas. Las promesas recurrentemente incumplidas, las normas que cambian, la
palabra que no tiene valor, las leyes que no se respetan, constituyen
hoy severas trabas que dificultan el poder impulsar acciones positivas
para el país. 2. Competitividad. Igualmente, en los demás sectores donde la performance no sea especialmente destacada, deben conseguirse, al menos, resultados lo suficientemente satisfactorios como para que la actividad no sea una carga que soporte el resto de los sectores económicos. La competitividad no es un atributo exclusivo de la producción ni tampoco de la actividad privada. El concepto debe extenderse a los servicios y también a las actividades de producción o de servicios que realiza el sector público. Alcanzar niveles de competitividad no significa obtener mayores ganancias. El ser competitivo en el sector estatal o en el sector de las entidades sin fines de lucro implica utilizar en forma óptima los recursos y maximizar el beneficio de los compradores o beneficiarios de la actividad sin tener que rendir utilidades. Si bien para la clase de servicios que habitualmente brinda el sector
público la medición de su competitividad es más compleja,
igualmente debe hacérsela. En especial en circunstancias de fuertes
restricciones y crisis, resulta indispensable que todos los sectores puedan
mostrar una performance competitiva. 3. Creación de valor. Los pueblos más avanzados han sabido hacerlo y son reconocidos por ello. Agregar valor significa hacer bienes más útiles, con novedosas prestaciones, con mejor tecnología, o lograr lo mismo a menor precio. Pero no solo se trata de bienes físicos, también se agrega valor en el área de servicios, en las actividades de turismo, culturales y artísticas. Estos aspectos son claves entre las comunidades más desarrolladas,
donde las necesidades primarias están cubiertas en forma satisfactoria.
Muchos países logran reconocimiento internacional no tanto por
los bienes que consiguen vender al exterior, sino por su cultura o sus
atractivos turísticos. La llamada industria del entretenimiento,
por ejemplo, genera importantes recursos a quienes se destacan en ella. 4. Capacitación. Aun las naciones que producen productos primarios muy escasos y valiosos tienen dificultades para lograr altos niveles de desarrollo con esa sola producción. Y es más evidente esta realidad si se observa a las naciones que siendo totalmente pobres en recursos naturales logran destacarse en la economía internacional. En la base de esto está el conocimiento, su creación y las aplicaciones que se desprenden de él. Se sabe que el crear o aplicar conocimientos requiere de personas con la suficiente capacitación y entrenamiento para cumplir con ello. De este modo, un factor clave para el progreso de una nación es la capacitación de sus habitantes. En el caso de nuestro país, se observa un cierto deterioro de la formación promedio en los últimos años. Si bien hay centros de enseñanza que alcanzan niveles internacionales de excelencia, muchos de los que están orientados hacia la capacitación masiva, en cambio, sufren deterioro en su calidad.
Aunque difícil de conseguir porque requiere grandes inversiones y tiempo, es la llave que abre las posibilidades de acceder al liderazgo. Ningún país que domina tecnologías de relieve sufre precariedad en las condiciones de vida de su pueblo. Es improbable que un país con atraso se destaque tecnológicamente.
Por ese motivo, el esfuerzo debe concentrarse en aquellas áreas
donde las aplicaciones tecnológicas estén vinculadas con
el objetivo estratégico que se impulse. 6. Desarrollo de áreas estratégicas. La definición de esas áreas guarda relación con las ventajas competitivas que se logre crear y en menor medida con ventajas comparativas propias de los recursos naturales. Además, una buena definición de áreas estratégicas permite, después, concentrar esfuerzos de capacitación, tecnología, recursos humanos, desarrollo de mercados y de marcas, todas ellas tareas complejas que insumen muchas energías y requieren de tiempo para su consolidación. Que finalmente se consigan los logros buscados, refuerza la percepción que tienen otras comunidades de la fortaleza del país y con esto su capacidad de decisión propia y su independencia de centros de poder políticos, financieros y económicos.
A la par de la tecnología, la calidad constituye un factor clave para ir en la búsqueda del progreso y el bienestar. Sin duda esa calidad demanda buena tecnología, óptimo desempeño de los recursos humanos y excelencia en el management que la genera. Hay contundente evidencia de que no puede lograrse calidad en ambientes donde los factores que conforman las actividades económicas carecen de ella. Por eso, lograr "calidad" es un desafío poderoso para las naciones que buscan progresar y sobresalir y demanda la coordinación de acciones y el cooperar en el esfuerzo común.
Alcanzar el reconocimiento de marcas propias en alguna de las industrias de un país indica la madurez lograda y la fortaleza en muchos de los aspectos indicados precedentemente. Junto con la marca se percibe una imagen de la comunidad y del pueblo donde fue creada. Si bien las marcas pertenecen en gran medida a empresas transnacionales donde la relación con la nación de origen podría pensarse que es vidriosa como consecuencia de la globalización, no es menos cierto que cualquier cliente o usuario de una marca refiere o asocia muy rápidamente y en casi todos los casos a la comunidad nacional donde esa marca se originó.
Con esa idea, cuya evidencia empírica es abrumadora, resulta imperioso que en la economía Argentina se recupere el crédito. Así como la buena percepción de una marca es una consecuencia de un buen desempeño de una industria, la existencia del crédito es el efecto de que una serie de factores converjan simultáneamente. Parece casi primario tener que señalarlos, pero no existe crédito sin legislación previsible, esto es, posibilidad de resarcimiento en el caso de que quien tomó un compromiso (pidió el crédito) no lo cumpla. No existe crédito sin ahorro, el cual se conforma con personas o empresas dispuestas a entregar sus recursos no consumidos en ese momento (porque se piensa consumirlos después) para que otros logren con ellos generar mayor riqueza que la que se le paga al ahorrista por postergar el consumo de sus recursos (la tasa de interés). Es obvio, que quien deposita sus fondos espera recibirlos y que difícilmente vuelva a depositarlos si es defraudado y no recibe lo que antes entregó.
Es evidente, también, que los responsables de defraudar a los ahorristas no estarán en condiciones de despertar, justamente ellos, esa confianza. Por tal motivo, en cualquier caso se requerirá no solo acertar con las decisiones económicas y financieras, sino también producir un cambio en las figuras políticas para reemplazar a quienes tuvieron responsabilidad en las medidas equivocadas, por quienes puedan ser más confiables para aplicar las nuevas. Además de lo anterior, condición necesaria pero no suficiente,
se deben desarrollar nuevas modalidades de ahorro e inversión que
resulten atractivas. El sector bancario tuvo un daño casi irreparable
al ser afectado severamente por la crisis y por su poca capacidad para
responder a las expectativas de sus clientes-ahorristas. 10. Ataque a la pobreza. La pobreza, y en especial la pobreza extrema, no son fenómenos aceptados por la comunidad Argentina. Resulta casi humillante para un país que se ve a sí mismo como lleno de riqueza y posibilidades de bienestar. El ataque a la pobreza debe ser claro y contundente. Ese ataque requiere movilizar recursos y energías con eficiencia y con una fuerte dosis de solidaridad y compromiso. Gran parte de la comunidad parece dispuesta a hacerlo o, al menos, lo aceptaría sin resistirlo. Desde otra perspectiva, no cabe duda de que una economía poderosa es incompatible con la pobreza. El acceso que los pobres tienen a los diversos mercados es muy limitado y, en consecuencia, quienes quieren desarrollar productos y servicios masivos necesitan la incorporación a ellos de más segmentos de la población y no que ocurra lo contrario. Últimamente prosperaron propuestas de efectuar aportes especiales para combatir la pobreza, inimaginables en otras épocas. Sin embargo, la administración de los recursos y la estrategia que se sigue para llegar con ellos a quienes lo necesitan es un punto que no se está resolviendo satisfactoriamente. Los "canales" habituales del estado están congestionados por el clientelismo político, el aprovechamiento de ciertos grupos y hasta por la corrupción. Esto provoca pérdidas y desvíos que impide que la totalidad de la ayuda llegue a los destinatarios. Las estrategias por seguir deberían buscar que la ayuda recibida
lo sea como contraprestación de alguna tarea y que la administración
de los planes pase de las manos actuales -estructuras políticas
y organizaciones ad hoc creadas con fines políticos- a las entidades
de trayectoria cuyo desempeño sea inobjetable. 11. Integración regional. Desde esta perspectiva, la crisis actual de la Argentina produjo la eliminación automática de varias de las asimetrías que la separaban de Brasil, socio en el Mercosur. Debería ser el momento de plantear una agenda ambiciosa que busque
intensificar la coordinación de políticas económicas
y el desarrollo armónico de las economías de la región. En nuestro país está bastante extendida la percepción de que el bienestar personal se logra mediante el aprovechamiento de oportunidades, el obtener ventajas, el conseguir favores por vinculación personal o sencillamente mediante actos corruptos o delictivos. Muchas veces se ridiculiza la visión de que el esfuerzo volcado al trabajo es el camino del éxito, el bienestar y el reconocimiento en la sociedad. Para confirmar este cuadro, podrían detallarse muchos ejemplos que demostraría la verosimilitud de esa interpretación. Pero creer que las cosas son de ese modo con pocas chances de cambiar y, lo que es peor, poder confirmarlo en los hechos, lesiona severamente la posibilidad de que se consiga un crecimiento genuino y sustentado sobre bases irreprochables. El mundo occidental capitalista, según se cree, tuvo su disparador en la fuerte contrición al trabajo de las culturas donde la religión evocaba el reconocimiento divino en el trabajo, en el progreso, en la honradez y en la austeridad de las costumbres. Mucho ha cambiado desde entonces. Sin embargo, es difícil de imaginar
una economía que crezca tal como la planteamos en los párrafos
precedentes, con agentes económicos convencidos de que el éxito
lo conseguirán no con productos o servicios reconocidos, sino aprovechándose
de otros, incumpliendo las leyes o corrompiendo funcionarios públicos. 13. Distribución del ingreso. Cualquier acción de mejora social que se lleve adelante no debería
dejar de lado el impulsar políticas que promuevan una distribución
de la renta menos concentrada y más igualitaria. 14. Sistema fiscal. Sin olvidar ese principio de ordenamiento tributario, en la Argentina de hoy debe establecerse un sistema fiscal que no desaliente el ahorro ni la inversión. A su vez, debería simplificarse en su normativa y reducirse en los costos que pagan los estados para hacerlo funcionar, principalmente sosteniendo diversas y superpuestas estructuras de fiscalización y control que consiguen magros resultados, cargan de trabajo a los contribuyentes cumplidores y hasta llegar a ser, en ciertos casos, factores que estimulan prácticas corruptas.
1. Solidaridad. En adición a ello, el reunirse con personas donde la visión del mundo y de la sociedad no es la de la competencia a cualquier precio sino la de la cooperación, resulta un alivio para las variadas penurias que deben soportarse. La solidaridad, junto con los aspectos afectivos y emotivos que implica, puede además constituirse en un camino transformador, que produzca logros de importancia. El concepto de solidaridad social como sentimiento que impele a prestarse
De hecho, muchas de las economías en el mundo donde el mercado está fuertemente desarrollado no por ello han abandonado o descuidado la solidaridad social. La competencia no debe significar la "eliminación" de
los "perdedores" así como la solidaridad no debe implicar
el "aplastar" a las "fuerzas" del mercado. 2. Educación. La inversión en educación está limitada por las carencias presupuestarias. Pero tampoco se observan procesos de control de calidad rigurosos. Es decir, se invierte relativamente poco y se controla superficialmente la excelencia con que se enseña. Podría afirmarse sin temor a error que la educación es
el "núcleo duro" de cualquier acción destinada
a promover el progreso social en el futuro y a asegurar la igualdad de
oportunidades. Nuestro propio país en el pasado ha sido un buen
ejemplo de ello. De otra forma, se irá al fracaso y nuestro país será uno más de aquellos en que la educación de excelencia no esté al alcance de los más capaces, cualquiera sea su posición social, sino de quienes tengan los medios de acceder a un bien que es intrínsecamente caro pero con fuerte impacto social. El sistema educativo, por su parte, tendrá que lograr un funcionamiento
eficiente. Esto es, aprovechar al máximo sus recursos volcándolos
a proveerse de medios pedagógicos y remunerando a docentes que
cumplan con sus tareas en vez de derivar una buena porción de esos
recursos a personal de administración y directivos. 3. Salud. En Argentina la inversión en salud, mirada como porcentaje del PBI y expresada en u$s por habitante hasta el año 2001 era significativa. Superaba a la de los demás países latinoamericanos. Sin embargo, la evaluación de la calidad y los indicadores que típicamente se emplean para medir el estado sanitario y la cobertura de las necesidades de salud que recibe una población, no se correspondía con lo que podía esperarse teniendo en cuenta los fondos destinados a ella. Evidentemente, los varios sistemas de salud vigentes y superpuestos tienen fallas de funcionamiento e ineficiencias que inciden con severidad en su performance y provocan que, pese a destinarse sumas abultadas, grandes sectores de la población no perciben que reciban una atención sanitaria acorde con sus expectativas. En este sentido, la entidad dedicada a la atención de los jubilados,
por un lado, y las obras sociales conducidas por los sindicatos, por otro,
son las más cuestionadas y donde se observan las mayores ineficiencias. 4. Cobertura a la vejez. En nuestro país, en cambio, esa situación no se verifica. Los mayores carecen de protección suficiente. La salud que pueden recibir de los entes públicos (Pami) es deficiente y sujeta permanentemente a interrupciones o deterioro de la calidad del servicio. Asimismo, la enorme mayoría reciben jubilaciones de escaso monto que no cubren las necesidades mínimas. En los últimos tiempos, además de que el estado agravó la situación del sistema previsional público, también alteró el funcionamiento del sistema privado presionando a las administradoras para colocar fondos en títulos públicos que se encuentran hoy en cesación de pagos. Este cuadro agrega preocupación a los jubilados actuales y a los futuros, que han sufrido una disminución importante de los montos ahorrados. En este escenario, las personas mayores terminan dependiendo de su propia capacidad privada para proveerse de salud y de los bienes necesarios durante su vejez. Increíblemente, en el país donde se hizo gala durante muchos años de tener un moderno sistema de seguridad social, hoy se encuentra a quienes deberían ser sus beneficiarios en situación de virtual indefensión, librados a su propia suerte o al apoyo que puedan recibir de sus familiares. Por supuesto que la situación privilegiada de algunos jubilados no alcanza a cambiar la situación general sino que, por el contrario, introduce un factor de irritación dada la manifiesta iniquidad con que el sistema "premia" a unas pocos y "castiga" a la gran mayoría.
Los indicadores relacionados con las condiciones de los niños en nuestro país han empeorado en los últimos años. La mortalidad infantil, la desnutrición, la deserción escolar, la falta de vivienda, la degradación de la vida familiar, la violencia, el trabajo de niños, la droga entre ellos, han crecido en forma alarmante. Debe, en consecuencia, fijarse como objetivo el atender sus necesidades y aprovechar al máximo los recursos que se dirijan a cubrirlas. Resulta importante encarar esta acción no solo por la mejoría
inmediata que se puede derivar de ella, sino también porque una
niñez desprotegida genera jóvenes y adultos con innumerables
problemas de cada vez más difícil solución. Para
evitar consecuencias que se van tornando más dramáticas
con el paso del tiempo, se deben abordar lo antes posible los problemas
de la niñez y resolverlos. Recuperar la calidad de vida será la consecuencia de una gama
de acciones que apunten a resolver problemas concretos, tal como se está
explicando en este trabajo, dado que ellas producirán importantes
efectos benéficos. 7. Seguridad. El camino para encontrar una solución al problema transita por
dar respuestas adecuadas a las dos cuestiones. 8. Igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades es un principio básico de una sociedad justa. Todas las personas deben tener oportunidades de desarrollarse, progresar, educarse, gozar de buena salud y disfrutar de condiciones de vida satisfactorias. Este principio debe ser defendido y promovido. 9. ONG. Una buena estrategia de contención social y de construcción
de redes de ayuda solidaria debe basarse en estas organizaciones las cuales
representan, en gran medida, la parte más sana que mantiene nuestra
sociedad, sin las heridas del egoísmo ni las conductas corroídas
que se muestran en muchas organizaciones y en el estado.
La falta de organización es la falla principal del ordenamiento social y económico del país. Pero en los últimos tiempos se está viviendo la penosa situación de ver cómo miles de nuestros ciudadanos, la mayoría de ellos con formación y condiciones intelectuales de relieve, pugnan por abandonar el país cansados de padecer la falta de oportunidades y de ver los escasos valores éticos de gobernantes y poderosos. De mantenerse en el tiempo esta tendencia, el país sufrirá
una sangría más de las muchas que ya soporta. Es una bochornosa
situación que requerirá relanzar la economía y el
ánimo social para corregirla.
En el mismo sentido, suele sostenerse que la preocupación por el medio ambiente es patrimonio de los países desarrollados. Por otra parte, no debe ignorarse que son esos países los que tienen una tasa de contaminación y de consumo de recursos no renovables más alta que el resto. En nuestro país estamos a tiempo de preservar el medio ambiente y estimular su cuidado y mantenimiento, que deben llegar a ser atributos característicos en nuestra región. Es una forma de mejorar la calidad de vida y propender a asegurársela también a las generaciones por venir.
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